Nuestra amada estrella porno, Lucía Lapiedra, dio un paso muy importante en su carrera gracias a Supervivientes. Aquí podéis ver una selección de escenas con primeros planos de su hermoso culo y sus tetotas. Disfrutadlo.
Lucía Lapiedra en Supervivientes
Los consejos de Lucía Lapiedra
Os dejo este vídeo en el que Lucía Lapiedra comenta sus inicios en el mundo del porno profesional, cosa que fue de la mano de Nacho Vidal y su pollón. Además os cuenta que hay que mamar mucho, la clave para todo. Así que ya sabéis, a mamar coños o pollas de acuerdo al gusto de cada uno. Es un consejo de Lucía Lapiedra.
Intimidades de Lucía Lapiedra y Pipi Estrada
Nuestra pareja favorita siempre da que hablar, sobre todo en el programa “Ratones Coloraos”, en donde tanto Lucía Lapiedra como Pipi Estrada se han presentado para conceder un reportaje, en el que cuentan todo tipo de intimidades sobre su pareja. Podréis verlo en este vídeo muy divertido de la mejor actriz porno española.
Lucía Lapiedra asistiendo a un mago
Es versátil y muy divertida. Es cachonda y valiente como ninguna. Es Lucía Lapiedra, la mejor porno star española que hayamos tenido, y por ello aquí os seguimos dando muestra de sus apariciones en TV. Aquí, en la gala de Radio Punto, hace de asistente de Jorge Blass, un gran mago. Claro que Lucía no perderá oportunidad de poner cachondos a todos los tíos de la sala…
Cuando aún trabajaban juntas, Lucía y Zuleidy eran muy buenas amigas. Aquí os cuentan todas sus intimidades y secretos en un reportaje imperdible. ¿Quién será la más guarra? Pues yo opino que Lucía…
Más sobre Lucía Lapiedra en Supervivientes
Vale, ¿no habéis tenido suficiente sobre Lucía en el programa Supervivientes? Pues entonces continuamos repasando su participación tan recordada por todos a través de este vídeo. Prestad especial atención que en varias escenas, Lucía Lapiedra aparece semi desnuda. ¡Imperdible!
Uno de los populares atractivos del programa Antena, de Antena 3, ha sido el polígrafo, en el que famosos del espectáculo han participado. Claro, Lucía Lapiedra (ya retirada del mundo porno, es decir nombrada como Miriam Sanchez) también ha participado. Mirad por vosotros mismos los polémicos resultados que ha arrojado el detector de mentiras…
La Ducha de Lucía Lapiedra
He aquí Lucía Lapiedra dándose una súper excitante ducha. Morbo asegurado para muchos, al ver caer el agua sobre esa piel tan tersa y delicada. No hace falta más que una enjabonada de sus tetas para levantar el miembro de cualquier hombre…
Aquí Hay Tomate entrevista a Lucía Lapiedra
Lucia Lapiedra es una de las mujeres mas buscadas de internet. Para ayudaros, aquí os facilitamos un vídeo con el reportaje que le han hecho los de Aquí Hay Tomate. ¡Mirad cómo ya esta pegando tiritos al Pipi!
La televisión se está llenando de gente del porno, por ahora vienen del porno a la televisión ( y no al revés que tendría algo de más gracia, excepción hecha con el hermano de Dinio que merece un capítulo aparte), y ya están en boca de todos (aunque es un decir), los nombres de Lucía Lapiedra, Nacho Vidal o Rocco Siffredi. Se conoce que la cosa rosa está cada vez más mala y tienen que traerse a la gente directamente del cine, que viendolo así parece un salto de calidad, quizás lo malo sea a qué tipo de cine se dedican los susodichos actores.
Navegando en internet, buscando información sobre Lucía, nuestra amada estrella porno, es posible hallar el blog de Ramiro Lapiedra. Claro, el apellido no es casualidad: es ni más ni menos que el ex-marido de Lucía, y famoso productor y director de cine porno español. Lo que aquí abajo tenéis, es una vivencia suya, confesando su desliz con una chica. ¿Le habrá puesto cuernos a Lucía Lapiedra? Él, al menos, dice que no…
” Cuando vivía en la calle Goya durante la etapa final de mi alegre convivencia con Lucía, se me ocurrió meterme en un chat de móvil: envías un mensaje con “ligar” o “quiero conocerte” o algo así y recibes mensajes de chicas con alias y todo ese rollo, ya sabéis.
Empecé a intercambiar mensajitos con una chica que vivía por Usera y tenía 19 años. Lo que más me convenció del tema fue que me escribió que tenía 110 de pecho natural. No llegamos a hablar pero nos mandábamos textos calenturientos a todas horas.
Fantaseaba yo muy a menudo con esas gigantescas tetas naturales (lo peor de mi novia eran sus tetas de goma).
Un día me decidí a citarme con la misteriosa jovencita. Quedamos después de cenar, en su casa. Tuve que recorrer todo Madrid desde Goya hasta Usera en metro porque no tenía ni un duro para el taxi. Mi economía nunca ha sido muy regular, tiene períodos de bonanza y períodos de miseria que se suceden de una manera trepidante y frenética.
Hace una noche sin estrellas, realmente oscura. Salgo del metro de Usera, ciudad sin ley. La parada está a un cuarto de hora andando de la dirección que me ha indicado mi “amante”. Camino como alma que lleva el diablo empezando a arrepentirme de toda esta movida. Por fin llego y toco al timbre. Me responde una voz femenina realmente dulce:
- ¿Sí?
- Soy Ramiro.
- Bajo un momento. Tengo que pasear al perro.
- Vale.
Espero impaciente. Intento en vano dejar mi mente en blanco y no incurrir en ninguna de mis manías compulsivo/obsesivas (repetir una frase varias veces en mi cabeza; dar determinados pasos hacia delante y determinados pasos hacia atrás…). Comportamientos que repito cuando estoy muy nervioso y deseo que algo salga bien. “Que esté buena, que esté buena”; les pido a mis manías en esta ocasión. Me dispongo ya a dar un número perfectamente determinado de pataditas en la pared cuando veo que se ilumina levemente la portería al abrirse el ascensor. Alguien se acerca y abre el portal. Ahora puedo ver claramente ante mis ojos a la misteriosa chica de los “sms”.
Voy a intentar describirla sin caer en absoluto en la hipérbole, expresar exactamente cómo era. Lo haré de manera telegráfica:
Peso aproximado (a ojo de buen cubero): 130 o 140 kilos.
Altura: muy bajita, más ancha que larga.
Cara: rasgos mongoloides bastante acentuados.
Este engendro surgido de las entrañas más profundas de la tierra avanza hacia mí con la mejor de sus sonrisas llevando de la correa a un perrito yorkshire. Inexplicablemente consigo que no se note en mi rostro ningún gesto que denote decepción. Actúo con total naturalidad y me pongo a pasear al perrito e incluso a charlar con el monstruo.
Soy tan cobarde que no he sido capaz de largarme corriendo al verla; de hacer mutis por el foro como hubiera hecho cualquier hijo de vecino.
No.
